UNBOWED, UNBROKEN

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 UNBOWED, UNBROKEN

Lo prometido es deuda y más vale tarde que nunca.

Un “artículo” pendiente de un viaje pendiente con mi viejo amigo y antiguo protagonista de alguna crónica, Frasko Txiki, a la capital del norte de Irlanda. Semana Santa siempre es un buen momento del año para visitar Belfast y allá que fuimos. 

BEAL FEIRSTE

Indoblegable, inquebrantable. Cualquiera que camine por los barrios obreros de las ciudades del norte de Irlanda lo sentirá en el ambiente. 

Tras casi 30 años de proceso de paz, la identidad y el espíritu de sus habitantes siguen firmes. Los barrios obreros de la ciudad siguen divididos, casi siempre por altos muros, simulando una realidad paralela. Banderas del Reino Unido y los colores azules, rojos y blancos de los barrios lealistas británicos pasan a convertirse en tricolores irlandesas y en el color principalmente verde de los barrios nacionalistas republicanos. 

Hablamos de Belfast y de su inquietante idiosincrasia. Una ciudad que atrapa, no precisamente por su belleza y modernidad, sino más bien por su aura, su carácter, su historia y la personalidad de su gente.

The best in the West

What's the craic? pregunta un chaval de Falls Road, arteria principal del Oeste de Belfast y la zona nacionalista-republicana irlandesa por antonomasia de la ciudad. Bastión del IRA y de diversos grupos armados republicanos en la época más dura del conflicto, en sus calles y casas siguen en pie los murales más famosos, que mantienen viva la llama de la lucha y la memoria por los caídos. El reconocimiento de toda una comunidad hacia los compatriotas, "voluntarios", que ofrecieron sus vidas por una Irlanda unida y un futuro más digno para todos. También hay sitio en las paredes para visibilizar las diferentes luchas internacionales, como la libertad del pueblo vasco o palestino.

Gigantescos murales, banderas irlandesas, palestinas y alguna que otra ikurriña dan color a un barrio de por sí monocromático y uniforme. Hileras infinitas de casas bajas de ladrillo y tejados negros son la imagen perfecta para describir que la identidad nacional y de clase sigue intacta. 

Paseando por las calles te cruzas con decenas de camisetas del Celtic de Glasgow, unas pocas de diferentes equipos de la Premier y con las que de verdad llamaron nuestra atención, las coloridas prendas de los deportes gaélicos (GAA), verdadera seña de identidad para los locales. 

Decía que Semana Santa es una buena época para visitar la ciudad, pues se celebran las marchas y las conmemoraciones a los caídos por Irlanda, de las que disfrutamos solemnemente.

No es el West la única zona donde los euskaldunes somos bienvenidos, también podemos visitar más barrios como son el New Lodge, el pequeño y resistente Short Strand o el rebelde Ardoyne para respirar ese ambiente fraternal.

The worst in the West

Un largo y alto muro separa dos realidades paralelas de un barrio al otro. Del republicano al lealista. De las banderas irlandesas a las británicas y de las palestinas a las israelís.

Que pinta una bandera israelí en Belfast? Siendo políticamente correctos, a la incapacidad cognitiva de cierto sector de la sociedad unionista. El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Simplista, pero aplicable a su lógica. A eso ya su conciencia colonialista y supremacista.

Hablamos de la zona de Shankill Road, pero esta dinámica se reproduce también en otros barrios unionistas-lealistas de la ciudad. Desde el East, pasando por el Village hasta Tigers Bay.

Barrios igual de monocromáticos, igual de precarizados, si no más, y con la misma firmeza de sentimiento de identidad (británica en este caso) y de clase que los anteriores. 

En este barrio se puede observar la importancia de la figura de la Reina Isabel II de Inglaterra. Y la Union Jack por todas las esquinas. Diferentes murales dedicados a sus compatriotas muertos durante el conflicto y a los diferentes grupos paramilitares lealistas decoran sus calles. 

En las zonas unionistas también se respira mucho fútbol, en este caso el que se lleva la palma es el Rangers de Glasgow. Se pueden encontrar diferentes "supporters club" de los blues en los barrios unionistas. Estando nosotros allí les tocó perder los cuartos de final de la EL. Una pena.

 

BEERS, MUSIC & FOOTBALL

Belfast es mucho más que murales, conflictos y divisiones etnico-políticas. 

Belfast es historia de la industria naval; Estibadores, huelgas y luchas obreras, Harland & Wolff y el Titanic. Es trabajar bajo la húmeda bruma y volver a mojarse camino a casa.

Es música en directo al fondo de los pubs.

Es la ciudad que vio nacer a los más virtuosos en lo suyo. La ciudad de Van "The Man" Morrison y el magnífico George Best.

Belfast también es historia del punk. Allí nació la rebeldía de los Stiff Little Fingers, el punk melódico de los Rudi y el sello Good Vibrations donde a su vez dieron sus primeros pasos los históricos The Undertones, vecinos de Derry. No podemos olvidarnos de los Runnin' Riot y sus canciones a la generación perdida o los más recientemente conocidos Kneecap, de la zona de Falls, con su hip-hop protesta y altavoz del genocidio que está sufriendo el pueblo palestino.

Support your local football team

En Belfast también hay futbol. Hay futbol más allá del Celtic y del Rangers.

En el norte de la ciudad se fundó el equipo más antiguo del futbol Irlandés, el Cliftonville Football and Athletic Club, creado en 1879. Su estadio, el Solitude, lo podréis encontrar rodeado de "interfaces" entre zonas republicanas y lealistas. Los seguidores de los Reds son de la comunidad nacionalista/republicana irlandesa y a día de hoy es el mayor club de Belfast para esta comunidad. Porqué sí, el futbol, al igual que la sociedad, también está dividido.

Para la comunidad unionista/lealista el club referencia es el Linfield, del sur de Belfast. El equipo más laureado de todo el norte juega en el Windsor Park, el estadio donde juega la selección norirlandesa. Un club rodeado de sectarismo durante toda su historia. Es conocido el círculo de amistad de los Blues Brothers, la unión entre aficionados del Linfield, del Rangers y los HeadHunters del Chelsea.

A pesar de las divisiones etnico-políticas tan marcadas, el derby de los blues se juega contra el Glentoran, otro equipo de la comunidad unionista del este de la ciudad. 

Cómo anécdota futbolística hay que nombrar al Belfast Celtic, equipo desaparecido en 1949 pero que dejó una gran huella en la comunidad irlandesa. Este equipo estaba siendo el más exitoso en la primera mitad del siglo XX. Con sede en Falls Road, en el oeste, era el orgullo de toda una comunidad, otra manera de desafiar el status quo de las elites unionistas. Pero como toda buena sociedad clasista, racista y sectaria, más que un equipo de fútbol suponía un grano en el culo, así que tras diferentes artimañas y tras unos cuantos sucesos violentos, el equipo de la comunidad irlandesa tuvo que desaparecer para no volver jamás.

A pint of Guinness, please?

Y ¿cómo nos gustan la música y el fútbol? Pues con cerveza. 

Si hay algo más irlandés que la lluvia eso es la Guiness. Como dice un amigo nuestro: "dónde estés, lo autóctono" 

En Belfast hay pubs para aburrir y no pretendo hacer aquí una guía turística. Pero es un deber visitar el Kelly's Cellars, uno de los más antiguos de la ciudad, creado en 1720, donde a finales del siglo XVIII se juntaba la Unidad de Irlandeses (United Irishmen) para preparar la rebelión irlandesa de 1798. Merece una visita por su historia, su estilo clásico,y su Guiness. También el Madden's, doblando la esquina, un bar bombardeado en la época de los "Troubles" como otros tantos. Un pub irlandés con ambiente local. Y para terminar con unas buenas cervezas artesanales locales el Sunflower es una buena opción, con su icónica valla metálica de seguridad en la entrada, en pie desde los años 80. Merece también parar para una pinta en el Red Devil si andáis por Falls Road, para sentirse un poco más como en casa.

Estos son solo algunos de las decenas de pubs que hay por la ciudad. Habrá muchos más que también merezcan la pena. Pero lo que sí que de verdad merece hacer en Belfast es patear sus calles, sus barrios y después sentarse con una pinta a charlar con los locales sobre historias y batallas de una ciudad que no se doblega y de un espíritu que no se quebranta.

Tiocfaidh ár lá!

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